viernes, 14 de septiembre de 2012

Canciones Tristes I (Inglés)

Ya lo hemos dicho antes en este blog, la tristeza es un derecho >inalienable, indivisible, inapelable< de todo ser humano. Sin embargo, desde pequeños nos enseñan a ocultarla, a escondernos cuando estamos tristes, a contener las lágrimas aunque tengamos aquellas ganas inmensas de desatarlas. Incluso el enojo no es tan mal visto en los círculos sociales.

La tristeza no. Hay que ocultarla.

Como si no tuviéramos el sagrado derecho de enarbolarla cual bandera el día de la independencia.

Yo soy conocida, más que todo en los círculos familiares, como una llorona empedernida. No me da vergüenza, saben, demostrar mi tristeza, y llorar a mares si tal es la gana. Y llorar inconteniblemente ya sea por grandes penas, ya sea porque matan a la mamá de Bambi. Llorar me descarga. A veces suelo pensar que me limpia la mirada y evita que las penas se acumulen irreversiblemente dentro de mí. Esta semana me dio por sentirme triste y ejercerla con todos los poderes, ponerme canciones lastimeras en todo el camino al trabajo y envolverme en mi aura de desconsuelo y desasosiego.

Y bueno, para la ocasión se me dio por armar mi propio playlist "Para Llorar"





















Para armarlo recibí algunas sugerencias en Twitter, Facebook y vía el iChat de la oficina. Descubrir las diferentes tonalidades que para unos pueden ser tristes y para otros no, fue la parte más interesante de la investigación, y @ElCopycito no me dejará mentir con las más de 10 sugerencias que me mandó, de las cuales alrededor de 3 o 4 pasaron mi escrutinio lacrimoso. En el camino descubrí, por ejemplo, que Radiohead es uno de los grupos más deprimentes (o deprimidos) con alrededor de 8 canciones tristes entre las 10 de ellos que escuché. "Your skin makes me cry..." es uno de los versos más poéticamente melancólicos que he escuchado. Al momento en que escribo este post hay 18 canciones en el playlist, el cual luce así:














Hace falta agregar algunas que fueron recomendadas en Facebook, pero allí va, una lista de canciones tristes para entristecer más cualquier tarde melancólica de viernes o sábado o domingo. Hasta ahora mis favoritas para la tristeza son estas:





Dirán que no tengo nada qué hacer y que soy una neurótica compulsiva... Nada de eso, ya dije: simplemente ejerzo con sabiduría mi soberano derecho a estar triste.

¿Cuáles son sus canciones tristes, querido  lector?

sábado, 8 de septiembre de 2012

La vida es un círculo

que tiende a cerrarse demasiado rápido

Conocí a mi consorte hace 21 años. Exactamente el sábado 8 de junio de 1991. Él era un hippie con los jeans deshilados y barba de varios meses. Yo era una bichita medio nerd con tenis blancos y cintas de todos colores. Me habían invitado -sin querer- a una reunión -o fiesta o como quieran llamarla- de una vecina que ni siquiera era amiga mía -oh, sí, así eran las cosas en aquellos tiempos-. Era una fiesta de quince años en una casa del vecindario -la casa del vecino que se había ido a sacar una maestría a Nueva York, la cual era prestada todos los fines de semana por el amigo al que se la había dejado en custodia-, sí, ya estábamos un poco grandecitos para una fiesta de quince, pero como en todas las épocas históricas de veinteañeros aprovechábamos cada ocasión en la que se pudiera "beber" gratis.

El asunto es que allí estaba yo, sentada en una silla en la parte de afuera de la casa, junto a la puerta de entrada, cuando llego este "gringo" y me pidió prestada la silla. Ajá, para arreglar el foco de la calle que no encendía. Ajá, y 10 minutos después estábamos bailando merengue y salsa en la fiesta. (Les diré, nunca fue un buen bailarín. Creo que acepté su invitación, porque fue el único que se arriesgó a pedírmelo). Un año fuimos amigos, al año ya éramos novios. Nos casamos tres años después y... Aquí estamos, con tres hijos, dos perros y una gata...

Esa casa en donde nos conocimos era de este amigo que ya les conté anteriormente. Luego volvió de Nueva York y seguimos reuniéndonos allí y todo eso. Él estuvo en nuestra boda, los bautizos de los nenes... Hemos estado juntos, hemos crecido, por momentos dejamos de vernos, nos hemos hecho viejos y nos descubrimos más arrugas cuando nos volvemos a encontrar, seguimos oyendo a Pink Floyd y AC/DC, lo acompañamos al funeral de su hijo mayor... Esas cosas de la vida de la gente que ha compartido tantos años juntos. Y ajá, otra vez, siguen creciendo los hijos y un día la mayor descubre que le gusta dibujar, ilustrar, copiar logos, hacer garabatos y pasan meses, años, buscándole una buena clase de dibujo, de ilustración y finalmente la @kolondrina -quien al principio de la historia de nuestras vidas me caía mal y viceversa y que ahora es una de mis mejores amigas- y @27PM abren este taller de ilustración. Ajá y la inscribimos a la bichita...

Y entonces resulta que el taller de ilustración es en esa casa. Precisamente en la casa en la que mi consorte y yo nos conocimos. Y eso es bien extraño, ¿verdad? Porque de todas las casas de San Salvador, vino a ser exactamente en esa...

¿Y si la hija mayor conociera allí al amor de su vida?

Hay círculos que tienen una maña para cerrarse.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

A veces me pasa

que escribo con los ojos cerrados
sin mirar el teclado ni la pantalla

sin pensar

¿a ustedes no?

lunes, 27 de agosto de 2012

Cosas que se aprenden de los padres...

Ahora mientras lo escribo y pienso en ello me doy cuenta que mis progenitores eran dos seres totalmente opuestos. Y no me explico qué fue lo que los mantuvo juntos por más de treinta años, tal vez los siete hijos y la costumbre. Lo que sí sé es que uno aprende cosas importante de ellos, y no me refiero a valores, principios y bla bla bla bla bla. Me refiero a cosas más perdurables, como por ejemplo:

• Mi papá me enseñó a poner barquitos de papel en las cunetas mientras llovía. Me enseñó a caminar bajo la lluvia, esa lluvia suavecita, hablando de cualquier tontera.
• Mi mamá me enseñó que la cama se arregla al levantarse. Que uno no sale de la casa sin bañarse. No importa qué, ni la emergencia, ni el día domingo; no se sale de la casa sin bañarse, y tampoco sin, por lo menos, pintarse los labios
• Mi papá me enseñó, quizá de una manera estrepitosa, que para él no había nadie en el mundo más importante que yo (y mis seis hermanos), a llevar orgullosa mi apellido, que todos los viernes se debía comer semita alta recién salida de la panadería.
• Mi mamá me enseñó que contar historias es maravilloso y que escucharlas es todavía mejor. En aquellos días de la guerra cuando la energía eléctrica era racionada como doce horas al día, mi mamá se transformaba en la contadora de historias más increíble que he conocido. Todos aquellos personajes, reales e imaginarios, desfilaban en la oscurana de la casa como por arte de magia. 
• Mi papá me enseñó que sacarse 10 en conducta es malo.
• Mi mamá me enseñó que se puede llorar de alegría.
• Mi papá me enseñó que sentarse en la oscuridad con Puccini sonando al lado y un cigarro en la mano es una delicia.
• Mi mamá me enseñó que la ropa y demás accesorios del vestir es otra manera de expresarse.

Los dos me enseñaron a pensar, a preguntarme, a ser mayor de lo que era. Los dos, pobres, que pelearon toda la vida y se fueron sin perdonarse, me enseñaron muchas cosas sin querer. Porque, la verdad, uno de padre comete muchos errores; pero lo hace creyendo que es lo correcto. O por lo menos por el amor ciego que le tiene a los hijos.

sábado, 11 de agosto de 2012

Digamos que hablamos de Soda Stereo y Cerati

Sí, nadie desconoce que hoy es el cumple de Cerati. Debido a la fecha y a ciertas pláticas en Twitter y Facebook, se me dio por seleccionar mis cinco canciones favoritas de Soda Stereo. No sé si están en orden de preferencia. Allí van:

Trátame suavemente
"Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras tus ojos..."



Sueles dejarme solo
"Nena nunca voy a ser un súper hombre... Sueles dejarme solo".



Juegos de seducción
"Voy a ser tu mayordomo y gozarás el rol de señora bien..."



Un millón de años luz
"Y cuando el mundo enmudece y las promesas engañan, nos revolcamos en el jardín 
por donde nadie pasa."





Canción animal
"Cuando el cuerpo no espera lo que llaman amor, más se pide y se vive."
(Aquí en su versión sinfónica. Una delicia)


Bonus

Hombre al agua
"Meses navegando, tierra a la vista, todo volverá a ser como fue..."
(Canción con historia de fondo)

domingo, 5 de agosto de 2012

Este blog tiene espacio para todo

Hoy presentamos: 
receta de plátano que recién acabo de inventar

















lo necesario para 4 porciones:
dos plátanos
jugo de dos mandarinas
dos cucharadas de azúcar morena
media cucharadita de canela
media cucharadita de nuez moscada
dos ramitas de hojas de menta

y lo que se hace es poner todo (menos las ramitas de menta) al horno por unos quince minutos
unos cinco minutos antes de sacarlo se le agregan las ramitas de menta

rico

¿y qué nombre le pondremos?

sábado, 4 de agosto de 2012

I like words

Encontré esta carta en uno de mis sitios favoritos: Letters of Note. La carta es maravillosa, es de esas cosas que leés y decís "yo también".

A mí también me encantan las palabras:

Dear Sir:

I like words. I like fat buttery words, such as ooze, turpitude, glutinous, toady. I like solemn, angular, creaky words, such as straitlaced, cantankerous, pecunious, valedictory. I like spurious, black-is-white words, such as mortician, liquidate, tonsorial, demi-monde. I like suave "V" words, such as Svengali, svelte, bravura, verve. I like crunchy, brittle, crackly words, such as splinter, grapple, jostle, crusty. I like sullen, crabbed, scowling words, such as skulk, glower, scabby, churl. I like Oh-Heavens, my-gracious, land's-sake words, such as tricksy, tucker, genteel, horrid. I like elegant, flowery words, such as estivate, peregrinate, elysium, halcyon. I like wormy, squirmy, mealy words, such as crawl, blubber, squeal, drip. I like sniggly, chuckling words, such as cowlick, gurgle, bubble and burp.

I like the word screenwriter better than copywriter, so I decided to quit my job in a New York advertising agency and try my luck in Hollywood, but before taking the plunge I went to Europe for a year of study, contemplation and horsing around.

I have just returned and I still like words.

May I have a few with you?

Robert Pirosh
385 Madison Avenue
Room 610
New York
Eldorado 5-602

 Pueden leer la entrada completa aquí.