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domingo, 13 de octubre de 2013

Todo está iluminado: llegar a un libro por la película


Y sucede que un día cualquiera, -una noche cualquiera, a decir verdad-; uno se encuentra por allí pasando canales en la televisión y va a caer en esa película con paisajes extraordinarios, personajes originales y extraños y una historia que se sale de la típica narración lineal a la que estamos acostumbrados. Y sucede que esa película tiene una de las escenas más hermosas que has visto en tu vida. Y sucede que seis años después de haberla visto, seguirás sorprendiéndote con esa escena y pensando que tiene una profundidad lírica que va más allá de la imagen. La escena es esa que ilustra la cabecera de este post: casita con ropa blanca que se mueve con el viento en medio de un campo de girasoles. Supongo que eso solo puede pasar en Ukrania, que es en donde se desenvuelve la historia. Pueden ver la escena completa aquí. Se los aseguro, es hermosa. La canción de fondo -en todo el contexto de la película y la escena- hace que duela el corazón. A mí me dolió. Un poco.

Es una de las películas más sencillas y hermosamente contadas que pudo haber pasado por el cine.

Verán, el actor principal es Elijah Wood. Y no sabemos si ha hecho tan mal su papel que los otros personajes se lo comen... O lo hizo tan bien que se transformó en el vehículo narrativo de la historia. Lo cierto es que es el personaje principal anónimo, porque Alex, interpretado por Eugene Hutz, se roba la película. Me dieron ganas de abrazarlo en cada escena:















Y si lo vemos así, incluso el abuelo que pretende ser ciego y la perra que se llama Sammy Davies Junior-Junior; se roban el show, o la historia, o la trama o el corazón de la audiencia... Y al final uno viene y se da cuenta de que Todo Está Iluminado la dirige ese hombre guapo que se llama Liev Schreiber, que de paso, también escribió el guión. (Oh, sí: que sea guapo es fundamental en este asunto. Como sabemos, los hombres guapos no deberían escribir guiones, mucho menos dirigir películas tan lindas). En fin, que la historia tiene una serie de elementos que la hacen adorable e inolvidable y que te deje con ganas de más.  Eso fue lo que me pasó. La curiosidad me llevó a enterarme de que la película está basada en un libro.

El mejor libro que he leído en mi vida.




El mejor libro que he leído en mi vida fue escrito por un joven Jonathan Safran Foer de 25 años. Y les digo: si yo hubiera escrito un libro como ese a los 25 años me hubiera dado por satisfecha para siempre, porque tener la capacidad de contar una historia que se remonta al siglo 18, llega a la época actual y cuenta momentos tan mágicos y memorables  que te dejan sin respiración y aliento y te dan ganas de no detenerte ni para dormir; no es algo que cualquier joven de esa edad pueda hacer. Llegar al final de Todo Está Iluminado y no estar llorando como condenado no es posible. No es posible.

Y sí, pocos años después el joven Jonathan Safran Foer escribió otro libro que también fue llevado a la pantalla de cine convertido en Extremely Loud And Incredible Close. Como sabrán, la película fue nominada a mejor película en el 2012.

Pero bueno, basta de cháchara: vean la película, lean el libro; en ese orden, porque si leen el libro y luego ven la película se pueden sentir un poco decepcionados: contar más de doscientos años de historia en dos horas es imposible. Igual, la película es demasiado hermosa.

Demasiado.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Sea usted también un buen anfitrión/Argentina se llama así por error.





















Hace dos post les conté de este libro que estoy leyendo, La Fascinante Historia de las Palabras.  Les diré: de verdad las historias son bien fascinantes, no pasó todavía de la A y no dejo de sorprenderme, reírme un montón en algunos casos, como por ejemplo:

Anfitrión:
Anfitrión era este personaje de la mitología griega -sí, se llamaba anfitrión- que se casó con una su prima que era hija de un rey, que al parecer fue muerto -por error, dicen- por la mano de Anfitrión. La cosa es que huyeron sin haber "consumado" el matrimonio y la chera -Alcmena se llamaba- se rehusó a tener algún tipo de favor sexual con su esposo, mientras este no hubiese vengado a sus ocho hermanos que habían sido asesinados por el rey de la isla de Tafos -sí, en esas épocas también pasaban esas cosas-.
El asunto es que mientras el tal Anfitrión andaba dando venganza a la muerte de sus cuñados, "Zeus se presentó ante Alcmena asumiendo la forma del marido ausente y ordenó al sol que se detuviera su curso por setenta y dos horas para permitirse una larga noche de amor con ella, quien a su vez creía estar amando a su marido..." -Sí, como no-.
Desde entonces, se llama anfitrión a aquel que recibe invitados en su casa, aunque no necesariamente de la manera como Zeus fue recibido en la casa de nuestro personaje."


Adivinen cómo se llamó el hijo que Alcmena tuvo con Zeus: Sí, Hércules.

Argentina:
"La plata nunca abundó en el territorio argentino, pero en 1526, cuando Sebastián Gaboto pasó por el estuario formado por la desembocadura de río Uruguay en el Atlántico lo llamó Río de La Plata, engañado por el metal precioso que encontró en manos de unos indígenas, sin saber que estos lo habían tomado de los marineros de la expedición portuguesa dirigida por Aleixo García. 
...
Plata en latin es argentum..."

Ups!

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Los textos en itálicas están copiados textualmente del libro

TREINTA libros 1*

1. Uno que leyó de una sentada: Cien Años de Soledad de García Márquez. Sí, aunque no lo crean (yo no lo creería tampoco). Tenía como quince años y la curiosidad de la bulla que le hacían al libro me paralizó por un fin de semana. Conste que leo rápido y -obviamente- no tenía nada que hacer. Nunca más lo volví a leer, creo que el hastío del tema recurrente de García Márquez me cansó. De hecho no pasé de El Coronel No Tiene Quién le Escriba. Los siento Gabo, yo soy bien sencilla.


2. Uno que se haya demorado mucho en leer: Hay varios. Pero el que se lleva el primer lugar es Pobrecito Poeta que Era Yo de Roque Dalton. Creo que me tardé como diez años en pasar de las primeras páginas. Luego nunca pasé del centro y así... Creo que lo regalé. Lo siento Roque, no soy tan patriota.


3. Uno que sea un placer culposo:
Cuentos Completos de Mario Benedetti. Hay gente que odia a Benedetti, hay gente que lo ama tanto que ha hecho canciones de sus poemas, hay gente que ha desgastado demasiado muchas de sus frases, hay gente que hasta ha hecho powerpoints con su Táctica y Estrategia. El punto es que Benedetti es un escritor tan sencillo -tomen en cuenta que nunca se graduó de bachillerato- que supo llegar bien fácil a las masas. Hablar como ellos hablan. De la misma manera sus cuentos hablan de gente y situaciones cotidianas, de la gente de aquí y de allá. Yo lo amo, lo releo y lo vuelvo a leer. Perdónenme, ya lo dije: soy bien sencilla.


4. Uno que le gusta a todos menos a usted: En el Twitter puse el Aleph de Borges -siempre ha sido un autor que me ha costado mucho entender (acuérdense que soy sencilla)-, pero creo que nuevamente en este campo me iría por Cien Años de Soledad y, en general, por García Márquez. No me gusta, de verdad. Me quedo nada más con los Doce Cuentos Peregrinos y Me Alquilo Para Soñar.




5. Uno de viajes.
¿La Odisea? ¿La Vuelta al Mundo en 80 Días? Travesuras de la Niña Mala de Mario Vargas Llosa. Digamos que no es un libro de viajes en todo el sentido, pero andar de Perú a París a Cuba a Japón a Londres a Madrid siguiendo las malandanzas de "La Chilenita" es toda una odisea. De verdad, es una historia que sabe conjugar perfectamente lo sublime y lo miserable del amor.  Ash! Cómo odié a esa mujer.


6. Uno de un nobel:
Creo que no ha habido un libro que me haya causado tanta angustia y desolación como El Señor Presidente de Miguel Angel Asturias. Podría decir que es lo mejor que tiene Centroamérica. Lo leí en bachillerato, creo, o en uno de esos años en los que cada libro que caía en mis manos era devorado. Me enamoré de Miguel Cara de Ángel y su transformación de malvado-desalmado a enamoradito de telenovela. La escena final con Miguel encerrado en ese metro cuadrado con una gota de agua cayéndole en la cabeza intermitentemente es una de las cosas más impresionantes que he leído en mi vida. -Ups, ya conté el final-


7. Uno muy divertido:
Diary of a Wimpy Kid de Jeff Kinney. Les diré: nunca, pero nunca, me había reído a carcajada suelta leyendo un libro. Por que una cosa es esbozar una sonrisa y otra bien diferente acabar llorando de la risa. Esta serie de libros (la primera consta de 4 volúmenes) llegó a la casa vía @nicknastejr y cuenta los diarios avatares de la vida de Greg, este bichito que hace las tonteras que hace un bichito de su edad, y cómo todo siempre termina de la manera más inesperada. Lo lindo es que no hay una mamá pulcra, un papá sabio, ni un hermano al que se deba admirar, todos son los anti-personajes. La vida real, pues. Cada historia viene acompañada de ilustraciones-caricaturas del autor. Allí en La Casita (valga el comercial) tienen toda la serie.


8. Uno para leer por fragmentos. Mentes Creativas de Howard Gardner. En este libro, hermoso y gordo como ninguno, Gardner postula su teoría de las Inteligencias Múltiples y las ejemplifica con un maestro -contemporáneos ellos entre sí- de cada una: Gandhi, TS Elliot, Einstein, Stravinsky, Freud, M. Graham y Picasso. El asunto es que este es un tratado de sicología, saben, con biografías bastante profundas y analíticas de cada personajes. Entre eso y que lo compré en inglés, me tomó bastante tiempo leerlo todo. Probablemente alrededor de cinco años, entre postulados y biografías. Leí por partes, la historia de cada uno. De hecho, ni siquiera las leí en orden. Pero, de verdad, es un placer que no tiene nombre. Por ejemplo: haber estado en el MoMA frente a las Demoiselles d'avignon y saber todo el  trasfondo sicológico e histórico del cuadro  fue una de las emociones más fuertes que he tenido en mi vida. Se los prometo.


9. Uno con una excelente versión cinematográfica: Todo Está Iluminado de Johnatan Safran Foer. Les diré: yo vi la película antes de saber que se trataba de un libro. La película, dirigida por Liev Schreiber -hombre guapo, demasiado- es una joyita de personajes -¡hasta el perro es un personaje!-, diálogos, situaciones y dirección de arte. Hay una escena con campo de girasoles que es de lo más bonito que he visto en mi vida. Luego de la película, me puse a investigar un poco y descubrí que era un libro, escrito por este chero judío-gringo de 24 años. De allí la historia sigue en que busqué el libro en Amazon -obvio, aquí no estará ni en sueños, creo-, lo compré y que el mismo resultó ser diez veces mejor que la película. ¡Lo tienen que leer! No me voy a poner aquí a hacer análisis, ni resumen, ni esas cosas. Para un buen resumen se pueden ir aquí.

10. Uno con una pésima versión cinematográfica.  La Casa de Los Espíritus de Isabel Allende. Verán, cuando yo era veinteañera e hizo su aparición la Isabel, yo la amaba. Leí todos sus libros, desde Cuentos de Eva Luna hasta El Plan Infinito. Momento en el que me di cuenta de que sus historias ya no pasaban de lo mismo. El asunto es que La Casa de los Espíritus me gustó mucho, es, quizás, de las que leí, mi favorita de la Allende. Por eso mismo fui con muchas expectativas a ver la película cuando la estrenaron. Consejo sano: jamás haga una película de dos horas basada en un libro de más de  450 páginas. Ni siquiera un reparto de lujo como el que tiene -Meryl Streep y Jeremy Irons, entre otros- la salvó de haber perdido toda la esencia de la historia.



* Para el reto original de los Treinta Libros pueden ir aquí.

lunes, 5 de septiembre de 2011

La historia de un agosto con 29 días.

Fui a la FILCEN tres veces y tres libros me compré.
De los tres el que más me atrajo desde que lo vi fue este:





















Les diré que esa foto no le hace honor, porque los pajarillos esos están bañados de barniz UB, lo que hace que tengan una brillantez superior a la de las demás partes de la portada; y porque en el interior cada palabra viene acompañada de una ilustración de Evelín y John Naranjo (no me pregunten si son esposos, hermanos o qué), lo que hace que el libro sea maravilloso, más allá de todas las historias de las fascinantes palabras.

También les diré que lo empecé a leer hasta ahora, porque -como todas las cosas que pueden causar placer extremo- es mejor dejarlas "para después", para cuando sea el momento adecuado y uno esté en esa disposición de entregarse completamente. No he pasado todavía de la letra A, porque hay muchas palabras, saben. Palabras feas con historias bonitas y viceversa, palabras bonitas con historias bonitas, y así sucesivamente.

He de decirles que hasta ahora me ha gustado mucho la historia de agosto. Sí, ya todos sabemos que viene de Augusto -Octavio Augusto-, sí, yo también vi la serie Roma. - Ah, sí, y también cursé Derecho Romano I y II con la Beatrice de Carrillo.

Lo que yo no sabía del cuento es que el mes se llamaba Sextilis y que tenía 29 días...

"Pero dar su nombre a Sextilis le pareció poco a Octavio, quien consideraba que aún no había alcanzado la misma gloria que Julio César, ya que Iulius tenía 31 días y Augustus, solo 29. Por esa razón, el emperador alteró la duración de varios meses, quitando y poniendo días, hasta lograr que su mes tuviera 31 días..."

¿Qué les puedo decir?

Hasta me imaginé al tal Augusto sumando y restando días de los otros meses para que le salieran las cuentas.

¿Se imaginan qué hubiera sido de agosto si se hubiera llamando sextilis?

La canción de Fernando Ubiergo se llamaría Cuando Sextilis era 21.
Las fiestas en honor a nuestro Santo Patrono se llamarían Fiestas Sextilinias.

Y así.