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sábado, 12 de julio de 2014
Reflexiones a la hora del café.
La paz mental es una cosa sagrada y debería ser delito atentar contra la misma. En mi cabecita Sagitario sin remedio, siempre he sido pacifista, tolerante y tiendo a "sobrequerer" a la gente. Soy capaz de aguantar agravios, malos tratos y desdenes de parte de alguien por el solo hecho de quererlo-a. Pero sí, como todo en esta vida, hay niveles.
Reflexión 1. Humanos, que la tolerancia y buena onda no los lleve a la pendejez. YA BASTA.
Nosotros, humanos, mortales y simples; tendemos a preocuparnos por cada cosa... Yo sé, yo sé. Tenemos necesidades. Deudas que saldar. Gastos que hacer. Pero, beibes, que la preocupación más alarmante de "vuestros" viernes sea que no han pagado y ya no tienen pisto para comprar cervezas es bastante triste, mientras los niños de Gaza están preocupados por que no les vaya a caer una bomba o haya mujeres en El Salvador que trabajan 20 horas diarias y reciben alrededor de 2-3 dólares por ese trabajo...
Reflexión 2. Lo dije el sábado en Instagram: uno se lamenta por su vidita, mientras otros tiene problemas de verdad, problemas serios, tristes, y, a veces, sin remedio.
Hablando de los niños de la Franja de Gaza... Mientras escribo esto, Israel anunció que iniciará una invasión a Gaza en algunas horas. Al mismo tiempo el mundo mira un partido de fútbol (el MUNDO, dije) y la preocupación más grande en estos momentos es si Robben está inventando penales otra vez o no.
Reflexión 3. Como dice un querido compañero de trabajo: el fútbol es el mismísimo anticristo.
Después de haber hecho las dos reflexiones anteriores, ya no podría hablar de la cuarta que se trataba de una cosa tan vana y egocéntrica como lo bien que se siente salirse un día completo de la oficina e irse a brainstormear en otro lugar y con otras gentes. Otras gentes que se emocionan igual que vos de "pilear" aunque sea incoherencias e irse a caminar por las calles de Tecla y comprarse sorbetes de carretón y comprar pan dulce de la calle... Y así.
Reflexión 4. Hubiera dejado esta reflexión para el principio.
domingo, 25 de mayo de 2014
#LasCancionesMásFelices del mundo.
Según la @Florsypower
(En inglés)
La música nos puede llevar a muchas partes. Nos puede llevar a donde queramos. Ya saben lo que dicen: que el secreto -que no es tan secreto- de todo eso son las ondas. Las ondas que llevan la música por todas partes y que pueden afectar el cuerpo y el cerebro, que también funcionan por ondas, ajá, las ondas cerebrales, eso, los latidos del corazón también son ondas. Ya dije la palabra ondas muchas veces en este texto. Pero no importa, quiero dejar bien claro el punto y tengo un libro muy bueno que habla de eso y se lo presté a alguien en un arranque de generosidad, pensando que ese alguien se iba interesar por mi interés en convertirlo en una persona más sabia respecto al tema de la música, pero resulta que tiene el libro guardado en su librera... Que se ve bien chivo allí. Dice.
En fin. La música es una maravilla, y les diré, que aquellos que no pasan de atormentarse los oídos y las ondas cerebrales y los latidos del corazón con horrible y sin sentido reaggetton no saben lo que se están perdiendo.
Y que el asunto no era contarles toda esa historia, sino que, ajá, explicar por qué y cómo es que la música nos puede llevar a diferentes estados de ánimo y en este caso en particular al estado de ánimo llamado felicidad. Claro que también tiene que ver con lo que dicen las letras y, en algunos casos con los recuerdos relacionados a esa canción...
Así que ya que ando en un mood de sospechosa euforia, me dediqué a hacer un playlist de las canciones más felices de la historia del mundo... O al menos de mi mundo. Y, oigan, muchos no acordarán en que esta lista sea la mejor o más acuciosa, pero, hay que tomar en cuenta que el ritmo de mis ondas cerebrales es diferente a las del resto de mortales, supongo. Verán, mucho de esto me lo estoy inventando así que vamos mejor a la lista:
You're like a fresh morning dew on a brand new day.
Quizás en alguna parte de mi subconsciente esta canción me remonta a mi temprana infancia, esa época feliz cuando no había preocupaciones ni nada de qué lamentarse. Y supongo que también me remonta a la época feliz en que Robert Downey Jr. salía en Ally McBeal y bailaba esa canción en un baño. Verán, la intro, que dura alrededor de 30 segundos, es una de las anticipaciones que más sonrisas ha puesto en mi vida... He bailado esa canción en la fiesta navideña de la agencia desde hace más de 10 años -sí, en todas, ya es una tradición-... Ah, sí, se me olvidaba contarles: en mi temprana infancia uno de mis hermanos mayores bailaba disco en la tv y nos "ocupaba" a mi hermana y a mí para ensayar. Sí, puedo bailar disco, beibes. La letra, el crescendo de la canción, la melodía, los lalalaaaa, lalaaaaaa, lalaaaaaaa; la vuelven, de verdad, la canción más feliz del mundo. ¡Y que nadie diga lo contrario! No se atrevan. :)
Good times come to me now...
Cariños queridos, creo que nadie, aparte de mí, se acuerda de esta canción de los 80's. Haysi Fantaysee ya de por sí es un nombre feliz. Ellos dos mismos, cantando y bailando en lo que parece un video sacado de la pista de un circo -recuerdo que la gente hacía el chiste de que la chera tenía puesto un cinturón de castidad-, y una melodía que por momento parece tonadita de película de vaqueros; la vuelven una de las cosas más divertidas que pudo haber existido en la vida. El "good times come to me now" del inicio es como un conjuro.
What can I do, all I need is to dance with you.
Peter Wolf fue el vocalista de J. Gails Band, que tuvo sus inicios en los 70's y bastante éxito a principios de los 80's con canciones con temas muy "profundos" como Centerfold o Love Stinks. Vayan ustedes a saber por qué, a los principios de mi adolescencia yo cantaba love stinks, yeah, yeah, y el video era uno de mis favoritos en la tv... Seguramente habrá sido una profecía "And so it goes, till de day you die, this thing they call love, it's gonna make you cry." Y bueno, a mí me gustaba en demasía Peter Wolf. Quizás por eso cuando sacó Lights Out como solista, me emocioné y verlo bailar -con esa forma tan particular de bailar que tiene o tenía- en ese video me causa una felicidad solo comparable con el primer café en la mañana.
I just want your extra time and your kiss, yes!
Prince también me remonta a una época feliz: la escuela de danza con mallas y leotardos negros y tardes interminables con Hugo Bordón, el maestro uruguayo de ballet, que me llamaba Floretta, y con quien nos amamos mutuamente. Mientras el mundo se desbocaba por admirar a Michael Jackson, yo admiraba a Prince, siempre me pareció mucho más creativo e original que el otro *le caen piedras de los admiradores de Jackson*. Esta canción en especial, cada vez que la escucho me dan ganas de levantarme a bailar y que el tiempo se detenga y que no se acabe nunca.
So raise your glass if you are wrong in all the right ways.
Pues, que mi querida ídola musical tiene esa maña tan particular de escribir letras fuertes, actuales, que llegan al corazón y a la razón. La amé desde que apareció allá por el 2001 con Get This Party Started y la sigo admirando ahora, porque solo ella sabe cómo decir las cosas de una manera tan hermosa como Just Give Me a Reason o Family Portrait. Digamos que Raise Your Glass es un himno. Un mensaje feliz para todos los marginados, para todos los que estamos equivocados de la manera correcta. Cheers!!
(En inglés)
La música nos puede llevar a muchas partes. Nos puede llevar a donde queramos. Ya saben lo que dicen: que el secreto -que no es tan secreto- de todo eso son las ondas. Las ondas que llevan la música por todas partes y que pueden afectar el cuerpo y el cerebro, que también funcionan por ondas, ajá, las ondas cerebrales, eso, los latidos del corazón también son ondas. Ya dije la palabra ondas muchas veces en este texto. Pero no importa, quiero dejar bien claro el punto y tengo un libro muy bueno que habla de eso y se lo presté a alguien en un arranque de generosidad, pensando que ese alguien se iba interesar por mi interés en convertirlo en una persona más sabia respecto al tema de la música, pero resulta que tiene el libro guardado en su librera... Que se ve bien chivo allí. Dice.
En fin. La música es una maravilla, y les diré, que aquellos que no pasan de atormentarse los oídos y las ondas cerebrales y los latidos del corazón con horrible y sin sentido reaggetton no saben lo que se están perdiendo.
Y que el asunto no era contarles toda esa historia, sino que, ajá, explicar por qué y cómo es que la música nos puede llevar a diferentes estados de ánimo y en este caso en particular al estado de ánimo llamado felicidad. Claro que también tiene que ver con lo que dicen las letras y, en algunos casos con los recuerdos relacionados a esa canción...
Así que ya que ando en un mood de sospechosa euforia, me dediqué a hacer un playlist de las canciones más felices de la historia del mundo... O al menos de mi mundo. Y, oigan, muchos no acordarán en que esta lista sea la mejor o más acuciosa, pero, hay que tomar en cuenta que el ritmo de mis ondas cerebrales es diferente a las del resto de mortales, supongo. Verán, mucho de esto me lo estoy inventando así que vamos mejor a la lista:
1. You're my first, my last, my everything / Barry White
You're like a fresh morning dew on a brand new day.
Quizás en alguna parte de mi subconsciente esta canción me remonta a mi temprana infancia, esa época feliz cuando no había preocupaciones ni nada de qué lamentarse. Y supongo que también me remonta a la época feliz en que Robert Downey Jr. salía en Ally McBeal y bailaba esa canción en un baño. Verán, la intro, que dura alrededor de 30 segundos, es una de las anticipaciones que más sonrisas ha puesto en mi vida... He bailado esa canción en la fiesta navideña de la agencia desde hace más de 10 años -sí, en todas, ya es una tradición-... Ah, sí, se me olvidaba contarles: en mi temprana infancia uno de mis hermanos mayores bailaba disco en la tv y nos "ocupaba" a mi hermana y a mí para ensayar. Sí, puedo bailar disco, beibes. La letra, el crescendo de la canción, la melodía, los lalalaaaa, lalaaaaaa, lalaaaaaaa; la vuelven, de verdad, la canción más feliz del mundo. ¡Y que nadie diga lo contrario! No se atrevan. :)
2. Shiny-Shiny / Haysi Fantaysee
Good times come to me now...
Cariños queridos, creo que nadie, aparte de mí, se acuerda de esta canción de los 80's. Haysi Fantaysee ya de por sí es un nombre feliz. Ellos dos mismos, cantando y bailando en lo que parece un video sacado de la pista de un circo -recuerdo que la gente hacía el chiste de que la chera tenía puesto un cinturón de castidad-, y una melodía que por momento parece tonadita de película de vaqueros; la vuelven una de las cosas más divertidas que pudo haber existido en la vida. El "good times come to me now" del inicio es como un conjuro.
3. Lights Out / Peter Wolf
What can I do, all I need is to dance with you.
Peter Wolf fue el vocalista de J. Gails Band, que tuvo sus inicios en los 70's y bastante éxito a principios de los 80's con canciones con temas muy "profundos" como Centerfold o Love Stinks. Vayan ustedes a saber por qué, a los principios de mi adolescencia yo cantaba love stinks, yeah, yeah, y el video era uno de mis favoritos en la tv... Seguramente habrá sido una profecía "And so it goes, till de day you die, this thing they call love, it's gonna make you cry." Y bueno, a mí me gustaba en demasía Peter Wolf. Quizás por eso cuando sacó Lights Out como solista, me emocioné y verlo bailar -con esa forma tan particular de bailar que tiene o tenía- en ese video me causa una felicidad solo comparable con el primer café en la mañana.
4. Kiss / Prince
I just want your extra time and your kiss, yes!
Prince también me remonta a una época feliz: la escuela de danza con mallas y leotardos negros y tardes interminables con Hugo Bordón, el maestro uruguayo de ballet, que me llamaba Floretta, y con quien nos amamos mutuamente. Mientras el mundo se desbocaba por admirar a Michael Jackson, yo admiraba a Prince, siempre me pareció mucho más creativo e original que el otro *le caen piedras de los admiradores de Jackson*. Esta canción en especial, cada vez que la escucho me dan ganas de levantarme a bailar y que el tiempo se detenga y que no se acabe nunca.
5. Raise your glass / Pink
So raise your glass if you are wrong in all the right ways.
Pues, que mi querida ídola musical tiene esa maña tan particular de escribir letras fuertes, actuales, que llegan al corazón y a la razón. La amé desde que apareció allá por el 2001 con Get This Party Started y la sigo admirando ahora, porque solo ella sabe cómo decir las cosas de una manera tan hermosa como Just Give Me a Reason o Family Portrait. Digamos que Raise Your Glass es un himno. Un mensaje feliz para todos los marginados, para todos los que estamos equivocados de la manera correcta. Cheers!!
6. Dream a little dream / Cass Elliot
But in your dreams, whatever they'll be, dream a little dream of me.
No recuerdo en qué momento apareció esta canción en mi vida... Lo que sí sé es que se convirtió en tema de muchos momentos lindos y se la he cantado a alguien alguna vez porque era feliz... Y contra eso, no hay nada que se pueda hacer. No es una canción de felicidad eufórica como muchas de las que conforman esta lista. Es más bien una canción de felicidad suave, tranquila, pausada; como muchas veces suele ser la felicidad cuando uno está completo. La canción apareció por primera vez en 1931 y quizás sea de las más versionadas en la historia, la han cantado desde Louis Armstrong hasta Robbie Williams... Hay una versión muy deprimente de Zoey Deschanel que no les recomiendo. Pero quizás la que me da felicidad y por la cual la canción es más conocida, es la versión de Mama Cass Elliot. La voz de ella es hermosa. Es un arrullo.
No recuerdo en qué momento apareció esta canción en mi vida... Lo que sí sé es que se convirtió en tema de muchos momentos lindos y se la he cantado a alguien alguna vez porque era feliz... Y contra eso, no hay nada que se pueda hacer. No es una canción de felicidad eufórica como muchas de las que conforman esta lista. Es más bien una canción de felicidad suave, tranquila, pausada; como muchas veces suele ser la felicidad cuando uno está completo. La canción apareció por primera vez en 1931 y quizás sea de las más versionadas en la historia, la han cantado desde Louis Armstrong hasta Robbie Williams... Hay una versión muy deprimente de Zoey Deschanel que no les recomiendo. Pero quizás la que me da felicidad y por la cual la canción es más conocida, es la versión de Mama Cass Elliot. La voz de ella es hermosa. Es un arrullo.
7. Danza Húngara No. 5 / Johannes Brahms
Pues que al parecer, Brahms se peló para su época, porque según veo y siento, sus Danzas Húngaras eran tan bailables y estaban llenas de una euforia poco convencional para esa época. La más conocida de todas, la Número 5, la bailé en kinder vestida de gitana, con panderetita y todo lo demás. Aunque no lo crean, esta melodía también ha sido muy versionada, según dicen, Brahms la escribió originalmente para piano y luego fue orquestada, pero, claro, la versión para violín de David Garret es de las más felices que hay, y luego está la versión con bandoneón de Martynas que es una alegría para el corazón... Pero, si me dejan escoger, me sigue alegrando más, mucho más, la versión orquestada.
8. Walk Like a Man / The Four Seasons en versión Heart and Souls + Robert Downey Jr.
oo woo-oo-oo oo woo-oo-oo (wop wop wop wop) oo woo-oo-oo oo woo-oo-oo
Y resulta que, ajá, Los Four Seasons tienen demasiadas canciones felices como Sherry, Big Girls Don't Cry, Can't Take my Eyes of You... Y la que nos compete en esta ocasión: Walk Like a Man. Digamos que la canción de por sí ya es muy feliz, pero si ustedes le agregan el toque de que Robert Downey Jr. la cante y baile en la escena de una película; pasa a ser el colmo del júbilo y regocijo. Bailemos...
9. Tubthumping / Chumbawamba
He drinks a whisky drink, he drinks a vodka drink, he drinks a lager drink, he drinks a cider drink... He sings the songs that remind him of the good times, he sings the songs that remind him of the better times.
Esta canción la bailamos, la gritamos, la saltamos, nos la golpeamos tantas veces y tantas noches en las fiestas y reuniones en mis primeros años en Apex. Una época feliz, sí, cuando todos rondábamos las mismas edades y compartíamos pensamientos, gustos y sueños. Tubthumping era el himno de aquellos días y cuando comenzaban las primeras notas y palabras "we'll be singing..." y eso, la mara enloquecía, alzaba sus vasos y botellas. Y la euforia se apoderaba de los cuerpos. Alguna vez salió más de alguno golpeado. En otra fiesta hubo una mesa quebrada. ya no hacen a la gente ni a las canciones así. You're never going to keep me down. NEVER, dije.
10. Shiny Happy People / REM
Everyone around, love them, love them, put it in your hands, take it, take it... There's no time to cry.
"Esta historia trata de andar pasaditos los veinte, creerse la dueña del mundo, la verdad absoluta, la noche, el futuro, y los pocos amigos que uno tiene. Trata del descubrimiento de uno mismo junto a otros que descubrían lo mismo, o se creían que estaba descubriendo lo mismo o vayan a saber. Se trata de semanas largas con sus noches más largas todavía, cuando el alcohol no era suficiente, mucho menos las cosas que contar y compartir con la gente que te llenaba la vida de eso... Vida. Y trata del viento y sentirte tan libre que más libertad no era posible y de salir y caminar y hablar y emborracharte hasta llorar o morirte de la risa o las dos cosas al mismo tiempo. Trata de las preguntas que uno se hace a esa edad, de lo que se trata de entender, que no era lo mismo que se trataba de creer. Y las miradas de los que crecían y creían con vos. Y los amaneceres de año nuevo, de navidad, de los cumpleaños y tener cualquier excusa para celebrar o no. Y ser tan libre. De eso trata. De repente las canciones vuelven a sonar y los recuerdos se llenan de verdadera shiny happy people bailando descalza en una calle equis o un parque equis o la colonia equis en donde vivías."
(Para el post original, podeís ir aquí)
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Para el playlist en Spotify:
Para el playlist en Spotify:
No encontré por ningún lado Shiny-Shiny ni Lights Out, se las debo.
Y eso es todo. Iba agregar Need You Tonight de INXS, The Beds Are Burning de Midnight Oil, How Do You Do de Roxette, Feeling Good de Nina Simone, pero tal vez dan para una segunda parte de este post. Solo quiero aclarar que las canciones no están en ningún orden específico de preferencia, las fui poniendo tal cual las fui recordando. Tal vez sí la de Barry White sea la número uno de mi lista. Pero no estoy segura, podría ser la de Chumbawamba o la de REM. Quién sabe.
Y eso es todo. Iba agregar Need You Tonight de INXS, The Beds Are Burning de Midnight Oil, How Do You Do de Roxette, Feeling Good de Nina Simone, pero tal vez dan para una segunda parte de este post. Solo quiero aclarar que las canciones no están en ningún orden específico de preferencia, las fui poniendo tal cual las fui recordando. Tal vez sí la de Barry White sea la número uno de mi lista. Pero no estoy segura, podría ser la de Chumbawamba o la de REM. Quién sabe.
martes, 31 de diciembre de 2013
El 2013 en un video.
Pues que en algún momento del año el video A Mind Made For Mating de Jason Silva llegó a dar a mis manos... O a mis ojos o a mis oídos o como quieran y cambió mi vida para siempre...
Bueno, ni tanto. Pero algo cambió.
El muchachito de 31 años, gringo-venezolano, graduado en filosofía y cine; dice en este video que
el cerebro humano es esencialmente un ornamento sexual, un dispositivo de cortejo, y de allí sale su extraordinaria capacidad para el arte, el lenguaje y la poesía...
-Bueno y ajá, pero no para todos (esto lo agrego yo), que hay gente que ni de adorno tiene el cerebro.-
En fin, y continuemos que el punto de este post no era ese, sino que hablar de la forma en que este video llegó un día cualquiera y fue de esos momentos AJAAA de la vida. Porque además me impactó mucho la forma en que el tal Jason habla, y se emociona, y nos hace creer que todo lo que está diciendo es cierto. Tiene una serie que se llama Shots of Awe, que pueden ver en su sitio web, junto a otros temas.
Jason Silva: cuando sea grande quiero ser como vos:
Bueno, ni tanto. Pero algo cambió.
El muchachito de 31 años, gringo-venezolano, graduado en filosofía y cine; dice en este video que
el cerebro humano es esencialmente un ornamento sexual, un dispositivo de cortejo, y de allí sale su extraordinaria capacidad para el arte, el lenguaje y la poesía...
-Bueno y ajá, pero no para todos (esto lo agrego yo), que hay gente que ni de adorno tiene el cerebro.-
En fin, y continuemos que el punto de este post no era ese, sino que hablar de la forma en que este video llegó un día cualquiera y fue de esos momentos AJAAA de la vida. Porque además me impactó mucho la forma en que el tal Jason habla, y se emociona, y nos hace creer que todo lo que está diciendo es cierto. Tiene una serie que se llama Shots of Awe, que pueden ver en su sitio web, junto a otros temas.
Jason Silva: cuando sea grande quiero ser como vos:
domingo, 29 de diciembre de 2013
El 2013 en una película
Pues que no soy mucho de ir al cine. La películas me gusta verlas en la comodidad de mi cama con todo el tiempo del mundo para pausas, cigarros y llorar -si lo amerita-. Creo que lo más, habré ido dos o tres veces este año. En fin, he visto muchas películas en mi casa en el 2013: tristes, alegres, de llorar, de pensar, de las que no valen la pena, de las que se olvidan al día siguiente...
Pero esta no la voy a olvidar nunca.
Todo tiene que ver con mi descubrimiento de este tipo:
Sí, no me digan, ya sé que no es un gran descubrimiento, que ya estaba escribiendo y componiendo desde antes que yo naciera. Tampoco me digan que esa foto es súper antigua, que ahora es un viejito encorvado que canta con un sombrerito negro susurrando casi al micrófono... Pero, ajá, yo me lo había perdido y lo descubrí este año gracias a @ElCopycito, que -en ocasiones- tiene atinadas recomendaciones musicales para hacer. Pero bueno, la historia de mi descubrimiento de Leonard Cohen es para otro post, y para otro blog.
El punto que aquí atañe es la película...
La película que me hizo llorar una noche y me quitó el sueño hasta muy entrada la madrugada.
Take This Waltz resultó ser una de esas joyitas desconocidas con una historia sin muchos aspavientos ni pretensiones. Michelle Williams hace gala de esa su carita de que no mata una mosca y se transforma en Margot, una esposa... bastante confundida, diría yo. Su papel de mujer indecisa es tan bueno, que a veces dan ganas de agarrarla de los hombros y "zarandearla" para que avive. ¡Hey! No soy crítica de cine ni nada por el estilo, no esperen una reseña intelectualoide y eso (si quieren una reseña que ralla casi en lo científico pueden ir aquí), solo puedo decirles que hay momentos en que los diálogos son tan bien elaborados que yo me quedé sin respiración. Es en serio. La película, que es de 2011, es bastante lenta por momentos, si están más acostumbrados a los dramas-comedia de Hollywood con sus altos y bajos. La película, esta llena de metáforas y, finalmente, como dice una viejita en un baño de una piscina: "las cosas nuevas también se vuelven viejas", y cada romance o amor con su novedad y emoción, termina siempre en la misma historia. Lo cual queda resumido en una sucesión de escenas finales que acompañan magistralmente al Take This Waltz de Leonard Cohen -o viceversa-.
Y como lo dije en el momento en que vi la película allá por junio de este año:
Al final el amor termina siendo siempre lo mismo.
Pero esta no la voy a olvidar nunca.
Todo tiene que ver con mi descubrimiento de este tipo:
Sí, no me digan, ya sé que no es un gran descubrimiento, que ya estaba escribiendo y componiendo desde antes que yo naciera. Tampoco me digan que esa foto es súper antigua, que ahora es un viejito encorvado que canta con un sombrerito negro susurrando casi al micrófono... Pero, ajá, yo me lo había perdido y lo descubrí este año gracias a @ElCopycito, que -en ocasiones- tiene atinadas recomendaciones musicales para hacer. Pero bueno, la historia de mi descubrimiento de Leonard Cohen es para otro post, y para otro blog.
El punto que aquí atañe es la película...
La película que me hizo llorar una noche y me quitó el sueño hasta muy entrada la madrugada.
Take This Waltz resultó ser una de esas joyitas desconocidas con una historia sin muchos aspavientos ni pretensiones. Michelle Williams hace gala de esa su carita de que no mata una mosca y se transforma en Margot, una esposa... bastante confundida, diría yo. Su papel de mujer indecisa es tan bueno, que a veces dan ganas de agarrarla de los hombros y "zarandearla" para que avive. ¡Hey! No soy crítica de cine ni nada por el estilo, no esperen una reseña intelectualoide y eso (si quieren una reseña que ralla casi en lo científico pueden ir aquí), solo puedo decirles que hay momentos en que los diálogos son tan bien elaborados que yo me quedé sin respiración. Es en serio. La película, que es de 2011, es bastante lenta por momentos, si están más acostumbrados a los dramas-comedia de Hollywood con sus altos y bajos. La película, esta llena de metáforas y, finalmente, como dice una viejita en un baño de una piscina: "las cosas nuevas también se vuelven viejas", y cada romance o amor con su novedad y emoción, termina siempre en la misma historia. Lo cual queda resumido en una sucesión de escenas finales que acompañan magistralmente al Take This Waltz de Leonard Cohen -o viceversa-.
Y como lo dije en el momento en que vi la película allá por junio de este año:
Al final el amor termina siendo siempre lo mismo.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Ustedes
[Tal cual fue posteado en Twitter del martes 1 al viernes 4 de marzo]
Usté
y sus manías inútiles por hacer listas
y su imposibilidad de ser espontáneo
y su no disfrazado de sí
y su boca y nariz de perfil al atardecer
y su historia jamás contada
que todo lo logra, pero no tiene nada
y su pose elegante y sus palabras medidas
y sus frases inteligentes para parecer inteligente
que se levanta temprano para ver el amanecer
y su vida que se desmorona
su sonrisa fingida y el puñal por la espalda
que sabe todo y tiene un consejo para todo
que se levanta temprano, pero llega tarde al trabajo
que se queja de todo pero no hace nada
que camina con la frente en alto para ocultar su miedo
un seguro inseguro, media persona en el mundo, como diría Pau Donés
con atardeceres rojos y preguntas sin respuesta
y sus besos sin usar
que aparece en sus sueños cual protagonista principal
que tiene hambre y se va salir del trabajo diez minutos antes
y la gente que le cae mal, a veces
el carro rojo y los árboles rosados
y la neblina y la propuesta innecesaria
y sus ganas de sorbete de carretón
con su sopor de miércoles por la tarde
y sus colores tan normales, como siempre
y mil millones de páginas en blanco
con las manitas que le pican por seguir a @charliesheen
y su desidia, desgano o como quiera lamarle
que también tiene desidia, desgano o como quiera llamarle
que se ríe con mirada de ojos colochos
que tiene que entregar ese trabajo ahora, pero no tiene ganas ni humor
que todavía está en el trabajo
y su corazoncito vacío
y sus ganas de desbarajustar
que cambio su tercer café por un té de manzanilla y durazno
y su cara de no
que últimamente siente que su presencia en Twitter se ha vuelto un monólogo.
Usté
y sus manías inútiles por hacer listas
y su imposibilidad de ser espontáneo
y su no disfrazado de sí
y su boca y nariz de perfil al atardecer
y su historia jamás contada
que todo lo logra, pero no tiene nada
y su pose elegante y sus palabras medidas
y sus frases inteligentes para parecer inteligente
que se levanta temprano para ver el amanecer
y su vida que se desmorona
su sonrisa fingida y el puñal por la espalda
que sabe todo y tiene un consejo para todo
que se levanta temprano, pero llega tarde al trabajo
que se queja de todo pero no hace nada
que camina con la frente en alto para ocultar su miedo
un seguro inseguro, media persona en el mundo, como diría Pau Donés
con atardeceres rojos y preguntas sin respuesta
y sus besos sin usar
que aparece en sus sueños cual protagonista principal
que tiene hambre y se va salir del trabajo diez minutos antes
y la gente que le cae mal, a veces
el carro rojo y los árboles rosados
y la neblina y la propuesta innecesaria
y sus ganas de sorbete de carretón
con su sopor de miércoles por la tarde
y sus colores tan normales, como siempre
y mil millones de páginas en blanco
con las manitas que le pican por seguir a @charliesheen
y su desidia, desgano o como quiera lamarle
que también tiene desidia, desgano o como quiera llamarle
que se ríe con mirada de ojos colochos
que tiene que entregar ese trabajo ahora, pero no tiene ganas ni humor
que todavía está en el trabajo
y su corazoncito vacío
y sus ganas de desbarajustar
que cambio su tercer café por un té de manzanilla y durazno
y su cara de no
que últimamente siente que su presencia en Twitter se ha vuelto un monólogo.
miércoles, 17 de agosto de 2011
El supuesto mejor amigo, probablemente no lo es.
Oiga usted! La persona en la que confía, a la que le cuenta sus secretos, sus cosas más privadas; probablemente es la persona equivocada. Mire que usted comparte su vida con la ingenua ilusión de que en el fondo el otro también se alegra por su felicidad, por su buena suerte, por sus logros. Pero no, el otro no se alegra. Le da envidia, se retuerce en su podredumbre fingiendo una sonrisa, una palmadita en la espalda, un "qué bien, me alegro por vos..." Y mientras usted se queda pensando que qué bueno tener un amigo así, el amigo le está revelando a la persona menos indicada su secreto, a la persona que al saberlo desbarataría todos sus planes.
Usted se va a quedar esperando toda la vida sin saber qué pasó.
Lo que pasó, amiguito, es que su supuesto mejor amigo probablemente no lo es. Para la próxima -esta ya ni modo- fíjese bien en quién confía.
Usted se va a quedar esperando toda la vida sin saber qué pasó.
Lo que pasó, amiguito, es que su supuesto mejor amigo probablemente no lo es. Para la próxima -esta ya ni modo- fíjese bien en quién confía.
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