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domingo, 12 de abril de 2015

Minuto Feliz

Que luego de haberlo leído dos veces, vuelvo a caer en Gracias Por El Fuego, de Mario Benedetti. Además de descubrir algunas verdades ciertas, dolorosas, un poco fuertes; descubro que él usaba muchos punto y coma. ¿Quién usa el punto y coma ahora, quién? Además, en ese libro, que leí por primera vez en mis días de estudios en la UCA, cuando creía que ser abogado (a) sería un éxito, encontré una de las verdades más irrefutables de la vida - o del amor, como quieran verlo -, que para estar total -completamente- enamorado uno tiene que estar seguro que también inspira amor... Que lo quieren de regreso, pues. 
Sino, qué chiste. Sino, no es amor, supongo.

El asunto es, que volví a leer este libro por tercera vez en la vacación de Semana Santa. Me salté algunas partes que me parecieron aburridísimas a estas alturas de mi vida. Sí, hago esas cosas, me salto parte aburridas de los libros... Y bueno, uno viene a caer en párrafos como este:

"Creo que tenés derecho a sentirte, una vez por lo menos, al día con tus emociones, con tu vida; creo que tenés el derecho de sentirte pleno; te confieso que para mí ha sido toda una crisis; pero de pronto vi claro, vi que la muerte se está vengando siempre de nuestras vacilaciones; nuestra vida se compone de tres etapas: vacilar, vacilar y morir; la muerte, en cambio, no vacila frente a nosotros; nos mata y se acabó; el gran espía, la formidable quinta columna que ha instalado la muerte en nosotros, se llama el escrúpulo; ya sé, yo tengo escrúpulos; vos también, entendeme que no estoy en contra el escrúpulo; pero es la quinta columna de la muerte; porque gracias al escrúpulo, vacilamos, y se nos pasa el tiempo de gozar, de gozar ese minuto feliz que, como gracia especial, fue incluido en nuestros programas; nos pasamos la vida soñando con deseos incumplidos, recordando cicatrices, construyendo artificialmente y mentirosamente lo que pudimos haber sido; constantemente nos estamos frenando, conteniendo, constantemente estamos engañando y engañándonos; cada vez somos menos verdaderos, más hipócritas, cada vez tenemos más vergüenza de nuestra verdad; por qué entonces no puedo hacer posible tu minuto feliz..."

Y entonces, venís a pensar en todos los minutos felices que te has negado en tu vida... Minutos felices en momentos simples como no reírte de algo con una carcajada suelta porque qué va a pensar la gente de tu carcajada escandalosa y sonora. Minutos felices como compartir un momento con gente que es mucho menor que vos, porque qué van a decir de que tengás amigos que podrían ser tus hijos... O al menos tus sobrinos. Minutos tan simples como "tengo canas", "tengo arrugas", pero igual; la vida me puede seguir sorprendiendo de la misma manera. 

Uno se niega tantas cosas, tantos momentos, tantos minutos... Y supongo, que al final, te vas a estar arrepintiendo de todo lo que no hiciste, de todos los "te quiero" que no dijiste por los escrúpulos y por todos los qué va a pensar, qué va a pensar la gente de que camine descalza en un cementerio porque los zapatos se hunden en el suelo. Qué va a pensar la gente de esta persona que soy, de todas las preguntas que me hago a diario. Qué va a pensar la gente de que no sea como todos esperan que sea, de que no sea la media normal de la mamá-esposa-amadecasa-perfecta...

¿Qué van a pensar todos de mí?
¿Acaso importa?

La vida es ese minuto que a cada momento se va...

Es decir, ¿quién quiere que la muerte lo tome preguntándose cosas?
Yo quiero que me tome dándole respuestas.

Y si lo vemos de esta manera: nada es finito. Todo es eterno.
Todo vive en los recuerdos de minutos felices que vamos acumulando.

domingo, 22 de mayo de 2011

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mirar la nubes y saber sus nombres, coleccionarlas, tomarles fotos, mirarlas con cara de alelada y sorprenderme siempre, cada vez que las veo. me gusta el mango, no verde ni maduro, sazón. me gusta que la música le arranque pedazos a mi corazón, me gusta que me emocione, me conmueva, me haga llorar, me haga querer, me haga desear, me haga bailar; por eso no entiendo a Mozart, amo las notas atormentadas de Beethoven y Chopin y las letras poéticas, un tanto retorcidas de Bunbury. Y, hablando de letras retorcidas, eso incluye también a Roger Waters con Pink Floyd. Me gusta cumplir mi palabra y llegar a la hora que me dicen, mi horario sigue siendo inglés; aunque miles de veces me haya tocado esperar hasta más de una hora. me gusta el zorro de El Principito; es más, no me gusta, lo amo y creo que es el mejor personaje que ha existido en la historia de los personajes, me gusta ese capítulo 21 cómo nadie se puede imaginar y cada palabra, cada frase, cada punto, cada coma me llenan de felicidad. me gusta el olor del café recién hecho en la mañana, el olor a tierra mojada, el olor a grama cortada, me gustan los olores frescos y cítricos, me gustan los hombres que entran a un lugar y dejan regado su rastro oloroso a limpio y recién bañado. me gustan las palabras y juntarlas para que digan algo. me gustan todas las palabras, pero principalmente las esdrújulas y las de origen árabe como almohada, alhelí, alfajor, beduino, gandul, lapislasuli y así. mis palabra favoritas son burbuja, libélula, mariposa y malaquita. me gustan las palabras de Benedetti, los poemas de Octavio, especialmente este cuando dice: "Tu mirada es sembradora. Plantó un árbol. Yo hablo porque tú meces los follajes." me gustan los vestiditos y blusas veraniegos y doy gracias a Dios todos los días por vivir en un país en donde siempre es verano. me gusta las sandalias, los zapatos sin tacón, los zapatos abiertos. me gusta andar descalza en la arena, el cemento, la grama, los ladrillos, azulejos. me gusta sentir el mundo debajo de mis pies. me gusta ser como soy y a veces no. me gusta la edad que tengo y haber llegado hasta aquí. me gusta seguir sobreviviendo a ser mamá sin muchos sobresaltos; aunque ser mamá me siga tomando por sorpresa. me gustan mis hijos y sus miradas colochas, me gusta creer que sus logros y sus felicidades me pertenecen y me gusta sentirme feliz por eso. me gusta decir, pensar, adivinar y tener el suficiente sentido común para saber cuándo callar. me gustan las películas de llorar y llorar en las películas de llorar. me gusta Edward Scissorhands y me gusta Tom Hanks en You've Got Mail. me gusta Russel Crowe en A Beautiful Mind, pero no en Gladiador. me gusta Robert Downey Jr. no importa dónde, cómo ni cuándo.

(respirar)

me gusta Jackson Pollock aunque haya dedicado su corta vida solo a "chispear" lienzos con pintura, a fumar, a emborracharse y ser un neurótico empedernido que acabó su vida empastado en un poste de luz. me gusta Tchaikovsky, uno de los compositores más épicos de la historia, si no me creen lo que les digo oigan la obertura 1812. su genialidad nos dejó los ballets más memorables. sí, su genialidad fue tan grande, que compuso el soundtrack de la película Black Swan en 1875.

ah, sí, me gustan las fiestas y bailar y cantar en los karaokes, en el baño, en el carro. me gusta fumar, aunque sé perfectamente bien que es dañino para la salud. me gusta el whisky más que el vino, el vino blanco más que la cerveza, la cerveza más que el ron, y así: el vodka no me gusta. me gusta viajar y sorprenderme. viajar y llorar cada vez que conozco algo que solo he visto en fotos.

me gusta el drama, eso sí.

me gusta expresarme, por eso no pierdo la oportunidad de abrir un blog cada vez que se me ocurre una idea para un blog.