martes, 26 de agosto de 2014

insomnia

¿Cuántos mundos se podrá componer en un insomnio?

Mientras doy vueltas y vueltas y vueltas pienso en tonteras que solo sos capaz de pensar a esas horas, en los problemas de otros, en tus problemas, en cómo resolver tus problemas, en cómo resolver los problemas de otros, en que necesitás de alguien para resolver los problemas de otros y así... Infinitamente. Y la ocasión sirve para arrepentirte por enésima vez de no haber comprado la melantonina, sí, esa droga aprobada y natural que te ayuda a dormir, y te arrepentís de cosas que solo se pueden pensar a la una de la madrugada y en condiciones de insomnio, y todos los monstruos interiores se vuelven más feos, más odiosos, más odiados y se pasean con vos en los oscuros rincones de la noche, en los interminables silencios insondeables y profundos, en la luz de los relámpagos que iluminan el cuarto cada tantos minutos. Un antialérgico al menos. Un antialérgico. Un antialér...

El despertador suena a las cinco. ¿Las cinco ya? ¿Tan rápido? Todavía es de noche.

El café suena y huele a felicidad saliendo de la cafetera, el café amargo y oloroso.


domingo, 3 de agosto de 2014

Sangaree o Sangría, sírvasela usted

Sangría tiene traducción al inglés: sangaree. El Concise Oxford Dictionary4 la considera palabra de origen español, con los significados de bebida fría de vino rebajado con agua y especiada y de bebida de limonada y vino tinto. En Estados Unidos normalmente se usa el xenismo sangria.5 En cuanto a la etimología de la palabra, según la revista Muy interesante, la palabra sangría, aunque proviene de sangre. Parece ser que fueron los ingleses los que pusieron de moda esta bebida a mediados del siglo XIX.6



No recuerdo desde cuando preparo mi famosísima sangría. Sí, es famosa, en serio... ¿Por qué no voy a decirlo? Además de famosa, deliciosa. He visto caer gentes en mi casa, engañados por su dulzura y sabor. Pero bueno, sigamos con el tema. 

La receta yo la conseguí en internet. No me pregunten cuándo ni dónde. Ahora la hago de memoria y lo que van a necesitar es lo siguiente:

Para tres litros de sangría:

Un litro de vino tinto (no es necesario que sea tan fino, puede ser de ese de caja)
Dos litros de jugo de naranja (natural, por favor)
Tres o cuatro manzanas rojas (dependiendo si quieren mucha o poca fruta)
Dos rajas (grandes) de canela
Nuez moscada y azúcar al gusto
Mucho hielo a la hora de servir




Pues, sencillo: lo que tienen que hacer es mezclarlo todo. Y, por favor, prepárenlo por lo menos la noche antes a que lo vayan a servir, así al momento de disfrutarlo, las frutas han absorbido el vino y la canela y nuez moscada le han dado un sabor muy particular a la Sangría. Eso sí: para que nadie vaya a tener la molestia de que le caiga la raja de canela completa en su vaso; retiren esta antes de servir. Creo que no tengo que aclarar: las manzanas van picadas bien finas. Tengo otra versión con manzanas verdes que se hacen  en "rodajas", es decir, partiendo la manzana en ruedas horizontales bien finas. Lo lindo de hacerlo así es que, además que la fruta no estorba tanto dentro del vaso, el centro de la manzana forma una flor y se ve bien bonito. Bueno, a mí me parece lindo. :)

Sea cual sea la cantidad que vaya a preparar el principio es DOS MEDIDAS DE JUGO DE NARANJA POR UNA DE VINO. Hay personas que le agregan agua mineral, 7 Up o Sprite. A mí no me gusta así, pero allí vean ustedes.

Luego está mi versión con vino blanco y jugo de mango, alguien me dijo que le llamara Mangría. La misma medida de todo.

Y bueno, con este calor que nos manejamos, cae muy bien.

martes, 22 de julio de 2014

Nunca sentí esto con nadie.

Pequeños y pequeñas que visitan este su humilde blog: solo he venido aquí para recordarles o afirmarles, digamos; que cuando están en una relación y el objeto de su afecto les dice "nunca sentí esto con nadie", no es un piropo o algo parecido... Y, ah, sí, siempre-siempre (SIEMPRE, dije) se los van a repetir, a subrayar, a recalcar... Sobre todo cuando realmente no hay mucho que decir.

Pero sepan: "nunca he sentido esto con nadie" no es la frase más novedosa que alguien haya podido inventar o decir o crear.

NUNCA HE SENTIDO ESTO CON NADIE
es una verdad absoluta e irrefutable, amiguitos.
Es científico ¡¡Nunca nadie va a sentir lo mismo con alguien!!

¿No sé si me explico?

En todo caso pueden decir algo más original como: ningún libro de texto de sicología o teoría del acercamiento espiritual y emocional entre dos personas tiene la capacidad para explicar lo que siento por vos. O tal vez: estar contigo es como estar presente en el fin del mundo.

Nada... Solo son ideas.

sábado, 12 de julio de 2014

Reflexiones a la hora del café.





















La paz mental es una cosa sagrada y debería ser delito atentar contra la misma. En mi cabecita Sagitario sin remedio, siempre he sido pacifista, tolerante y tiendo a "sobrequerer" a la gente. Soy capaz de aguantar agravios, malos tratos y desdenes de parte de alguien por el solo hecho de quererlo-a. Pero sí, como todo en esta vida, hay niveles.

Reflexión 1. Humanos, que la tolerancia y buena onda no los lleve a la pendejez. YA BASTA.


Nosotros, humanos, mortales y simples; tendemos a preocuparnos por cada cosa... Yo sé, yo sé. Tenemos necesidades. Deudas que saldar. Gastos que hacer. Pero, beibes, que la preocupación más alarmante de "vuestros" viernes sea que no han pagado y ya no tienen pisto para comprar cervezas es bastante triste, mientras los niños de Gaza están preocupados por que no les vaya a caer una bomba o haya mujeres en El Salvador que trabajan 20 horas diarias y reciben alrededor de 2-3 dólares por ese trabajo...

Reflexión 2. Lo dije el sábado en Instagram: uno se lamenta por su vidita, mientras otros tiene problemas de verdad, problemas serios, tristes, y, a veces, sin remedio.


Hablando de los niños de la Franja de Gaza...  Mientras escribo esto, Israel anunció que iniciará una invasión a Gaza en algunas horas. Al mismo tiempo el mundo mira un partido de fútbol (el MUNDO, dije) y la preocupación más grande en estos momentos es si Robben está inventando penales otra vez o no.

Reflexión 3. Como dice un querido compañero de trabajo: el fútbol es el mismísimo anticristo. 


Después de haber hecho las dos reflexiones anteriores, ya no podría hablar de la cuarta que se trataba de una cosa tan vana y egocéntrica como lo bien que se siente salirse un día completo de la oficina e irse a brainstormear en otro lugar y con otras gentes. Otras gentes que se emocionan igual que vos de "pilear" aunque sea incoherencias e irse a caminar por las calles de Tecla y comprarse sorbetes de carretón y comprar pan dulce de la calle... Y así.

Reflexión 4. Hubiera dejado esta reflexión para el principio. 

lunes, 7 de julio de 2014

Ejercicio de desbloqueo de una noche de verano.

Escribir. Escribir aquí, allá o más allá. Pero escribir. Decir algo. Algo porque sí, como hacen todos hoy en día. Algo sin sentido, digamos. Como que el cielo no es azul desde hace días, semanas, meses. Como que no siempre podés tener lo que querés. Como que el sol no sale para todos o al menos eso parece. Escribir sin ver el teclado, con la mirada fija en la pared, que a esta hora es de color indefinido, escribir viendo los lomos de los libros. Camino de Hormigas. La Trilogía de Nueva York. Salvajes. El Hombre Ilustrado. Appunti di Viaggio. Escribir. Escribir aunque sea los nombres de los libros. Saber que eso no te va a llevar a nada. Solo a gastar palabras. A matar el tiempo. A creer que estás haciendo algo relevante. Escribiendo sin sentido ni nada. El cuchito Viena 2015, parado en una esquina del escritorio. Los caracoles y conchas de mares lejanos y olvidados. Las tristezas y oscuridades de un mundo extraño. Los dolores para los que no estabas preparada. Tratar de escribir dolores dos veces y que las dos veces se escriba colores. Colores que no son. Odiar los calendarios. Odiarlos porque no los necesitás. Odiar que te recuerden que es ese día de julio. Que es esa noche de julio. De otro julio y otro tiempo. Escribir. Escribir. Escribir. Escribir porque así se preparan tus dedos y cerebro para escribir otras cosas más relevantes. Escribir como ejercicio. Como deuda interminable. Escribir porque es lo único que queda. Tirar palabras por allí. Tratar de darles sentido. Hilvanarlas. Tejerlas como enredaderas en el cerebro. Imparables.


(Que los hijos te interrumpan con sus dramas precisamente cuando las palabras se habían vuelto imparables)


Volver a retomar las palabras imparables después de haber escrito el párrafo anterior, como un hechizo, como un conjuro. Llamás a las palabras y vienen. Acuden porque para eso fueron hechas. Para decir. Para nombrar odios si es posible. Para atormentar humanos que no conocen el significado de cosas como baladí, intrincado, parsimonioso, escaramuza... Las palabras no mienten ni te abandonan ni te dejan a un lado. No necesitás que te entiendan. Solo que estén allí cuando las necesitás. En la punta de tus dedos. En la punta de tus pensamientos para no sentirte sola. Para no sentirte a medias toda la vida. Para no seguirte preguntando.

"Estoy buscando una palabra, busco un nombre a través del tiempo, busco un ancla que me amarre, que me tenga y me deje quieto..."

Escribir. Pensar. Preguntarse. No contestarse nunca. Que nadie conteste nunca. No saber quién sos. Que Chopin suene de fondo como si a nadie le importara. Que las palabras sigan cayendo porque para eso fueron hechas. Para decir. Para caer. Para nombrar. Para romper los silencios que nadie quiere.

Escribir como presagio.

Escribir como como si nada.

Escribir como condena.

lunes, 9 de junio de 2014

Tchaikovsky, el concierto No. 1 y el sonido de eso que están hechas las relaciones.

Sí, todos llegamos a Tchaikovsky por el Cascanueces. Una de las composiciones más escuchadas de la historia. Luego de eso pasamos a la Bella Durmiente, El Lago de los Cisnes y sí, la obertura 1812, inmortalizada en el silbido del profesor Keating, ajá Robin Williams, en la Sociedad de los Poetas Muertos.

La épica obertura 1812, que, ya saben, cuenta la historia de la Batalla de Borodino, en la cual los rusos combatieron y abatieron las tropas de Napoleón, no fue la composición más querida de Tchaikovsky. De hecho, la odiaba: "Muy fuerte y ruidosa y completamente sin mérito artístico, obviamente escrita sin calor o amor", dijo él mismo de su obra. Cuentan que cuanto más éxito tenía su obertura sobre sus sinfonías, conciertos y música de cámara, Tchaikovsky más se convencía de que el mundo no había entendido su arte. Pero, vayan ustedes a saber, la 1812 es amada, supongo por su heroicidad. ¿Quién no se ha emocionado con los cañones retumbando en uno de los momentos más gloriosos de la música? Yo sí. ¿Quién no ha querido aplaudir con las campanas doblando al final?

Pues que, para el resto de nosotros, como dicen por allí, la 1812 es para ser disfrutada en todo su ruidoso y vulgar esplendor.

El asunto es que -y no quisiera hablar aquí de mi otro ídolo musical del cual ya he hablado aquí y aquí-, pero a Tchaikovsky -tal vez- lo admiro tanto como a Beethoven. Muchas veces, en mi escaso conocimiento musical, he llegado a pensar que tuvo un genio tan grande como el de Beethoven o Mozart, y al que no se le ha dado el mérito que ellos tuvieron y siguen teniendo como dioses de la música.

Solo habría que recordar que, adelantándose a su época, escribió el soundtrack para que Natalie Portman se ganara un Oscar.

¿No les pasa que hay que hay momentos en los que ninguna canción ni melodía sirve para el soundtrack de su vida? A mí me pasa, y cada vez que eso sucede vuelvo al querido Tchaikovsky, quien a mis simples y tempranos veintes trataba de explicarme o de advertirme -digamos- que cada relación, cada amor de mi vida -si les queremos llamar así- vendría con sus altos y bajos, con sus violines dulces, con sus agónicos golpes en el teclado, con sus cadencias de cuerdas, con sus crescendos de orquesta sinfónica.

Con su Concierto para Piano y Orquesta No. 1



He de decir, que el querido Tchaikovsky comenzó a advertírmelo desde ese día de junio de hace tantos años, cuando en la inadecuación de mis recién estrenados veintiún años, me senté sola en la segunda fila del Teatro Presidente a escuchar su concierto en manos de una pianista polaca de cuyo nombre no me acuerdo. En ese momento no lo sabía, no había vivido tanto como para entender que si el amor tuviera un fondo musical, sería ese. Que una relación, podría resumirse en esos treinta y cinco minutos, con su emoción, felicidad, algarabía, con sus pausas para respirar, con sus conmociones y golpes de teclas. Con sus desesperaciones. Como todo.

No sabía todo eso cuando me senté sola en esa butaca. Sí sabía que el estómago me podía dar vuelta con cada conmoción del pianista, que podría entrar en estado catatónico muchas de las veces que la oyera, que iba a escuchar y ver toda versión que estuviera disponible...

Luego se va aprendiendo otras cosas de una melodía como esa. Se va aprendiendo junto a todos los finales que llegan en la vida.

domingo, 25 de mayo de 2014

#LasCancionesMásFelices del mundo.

Según la @Florsypower
(En inglés)

La música nos puede llevar a muchas partes. Nos puede llevar a donde queramos. Ya saben lo que dicen: que el secreto -que no es tan secreto- de todo eso son las ondas. Las ondas que llevan la música por todas partes y que pueden afectar el cuerpo y el cerebro, que también funcionan por ondas, ajá, las ondas cerebrales, eso, los latidos del corazón también son ondas. Ya dije la palabra ondas muchas veces en este texto. Pero no importa, quiero dejar bien claro el punto y tengo un libro muy bueno que habla de eso y se lo presté a alguien en un arranque de generosidad, pensando que ese alguien se iba interesar por mi interés en convertirlo en una persona más sabia respecto al tema de la música, pero resulta que tiene el libro guardado en su librera... Que se ve bien chivo allí. Dice.

En fin. La música es una maravilla, y les diré, que aquellos que no pasan de atormentarse los oídos y las ondas cerebrales y los latidos del corazón con horrible y sin sentido reaggetton no saben lo que se están perdiendo.

Y que el asunto no era contarles toda esa historia, sino que, ajá, explicar por qué y cómo es que la música nos puede llevar a diferentes estados de ánimo y en este caso en particular al estado de ánimo llamado felicidad.  Claro que también tiene que ver con lo que dicen las letras y, en algunos casos con los recuerdos relacionados a esa canción...

Así que ya que ando en un mood de sospechosa euforia, me dediqué a hacer un playlist de las canciones más felices de la historia del mundo... O al menos de mi mundo. Y, oigan, muchos no acordarán en que esta lista sea la mejor o más acuciosa, pero, hay que tomar en cuenta que el ritmo de mis ondas cerebrales es diferente a las del resto de mortales, supongo. Verán, mucho de esto me lo estoy inventando así que vamos mejor a la lista:


1. You're my first, my last, my everything / Barry White





You're like a fresh morning dew on a brand new day.

Quizás en alguna parte de mi subconsciente esta canción me remonta a mi temprana infancia, esa época feliz cuando no había preocupaciones ni nada de qué lamentarse. Y supongo que también me remonta a la época feliz en que Robert Downey Jr. salía en Ally McBeal y bailaba esa canción en un baño. Verán, la intro, que dura alrededor de 30 segundos, es una de las anticipaciones que más sonrisas ha puesto en mi vida... He bailado esa canción en la fiesta navideña de la agencia desde hace más de 10 años -sí, en todas, ya es una tradición-... Ah, sí, se me olvidaba contarles: en mi temprana infancia uno de mis hermanos mayores bailaba disco en la tv y nos "ocupaba" a mi hermana y a mí para ensayar. Sí, puedo bailar disco, beibes. La letra, el crescendo de la canción, la melodía, los lalalaaaa, lalaaaaaa, lalaaaaaaa; la vuelven, de verdad, la canción más feliz del mundo. ¡Y que nadie diga lo contrario! No se atrevan. :)

2. Shiny-Shiny / Haysi Fantaysee 




Good times come to me now...

Cariños queridos, creo que nadie, aparte de mí, se acuerda de esta canción de los 80's. Haysi Fantaysee ya de por sí es un nombre feliz. Ellos dos mismos, cantando y bailando en lo que parece un video sacado de la pista de un circo -recuerdo que la gente hacía el chiste de que la chera tenía puesto un cinturón de castidad-, y una melodía que por momento parece tonadita de película de vaqueros; la vuelven una de las cosas más divertidas que pudo haber existido en la vida. El "good times come to me now" del inicio es como un conjuro.



3. Lights Out / Peter Wolf




What can I do, all I need is to dance with you.

Peter Wolf fue el vocalista de J. Gails Band, que tuvo sus inicios en los 70's y bastante éxito a principios de los 80's con canciones con temas muy "profundos" como Centerfold o Love Stinks. Vayan ustedes a saber por qué, a los principios de mi adolescencia yo cantaba love stinks, yeah, yeah, y el video era uno de mis favoritos en la tv... Seguramente habrá sido una profecía "And so it goes, till de day you die, this thing they call love, it's gonna make you cry." Y bueno, a mí me gustaba en demasía Peter Wolf. Quizás por eso cuando sacó Lights Out como solista, me emocioné y verlo bailar -con esa forma tan particular de bailar que tiene o tenía- en ese video me causa una felicidad solo comparable con el primer café en la mañana.


4. Kiss / Prince



I just want your extra time and your kiss, yes!

Prince también me remonta a una época feliz: la escuela de danza con mallas y leotardos negros y tardes interminables con Hugo Bordón, el maestro uruguayo de ballet, que me llamaba Floretta, y con quien nos amamos mutuamente. Mientras el mundo se desbocaba por admirar a Michael Jackson, yo admiraba a Prince, siempre me pareció mucho más creativo e original que el otro *le caen piedras de los admiradores de Jackson*. Esta canción en especial, cada vez que la escucho me dan ganas de levantarme a bailar y que el tiempo se detenga y que no se acabe nunca.


5. Raise your glass / Pink



So raise your glass if you are wrong in all the right ways.

Pues, que mi querida ídola musical tiene esa maña tan particular de escribir letras fuertes, actuales, que llegan al corazón y a la razón. La amé desde que apareció allá por el 2001 con Get This Party Started y la sigo admirando ahora, porque solo ella sabe cómo decir las cosas de una manera tan hermosa como Just Give Me a Reason o Family Portrait. Digamos que Raise Your Glass es un himno. Un mensaje feliz para todos los marginados, para todos los que estamos equivocados de la manera correcta. Cheers!!



6. Dream a little dream / Cass Elliot 







But in your dreams, whatever they'll be, dream a little dream of me. 

No recuerdo en qué momento apareció esta canción en mi vida... Lo que sí sé es que se convirtió en tema de muchos momentos lindos y se la he cantado a alguien alguna vez porque era feliz... Y contra eso, no hay nada que se pueda hacer. No es una canción de felicidad eufórica como muchas de las que conforman esta lista. Es más bien una canción de felicidad suave, tranquila, pausada; como muchas veces suele ser la felicidad cuando uno está completo. La canción apareció por primera vez en 1931 y quizás sea de las más versionadas en la historia, la han cantado desde Louis Armstrong hasta Robbie Williams... Hay una versión muy deprimente de Zoey Deschanel que no les recomiendo. Pero quizás la que me da felicidad y por la cual la canción es más conocida, es la versión de Mama Cass Elliot. La voz de ella es hermosa. Es un arrullo.




7. Danza Húngara No. 5 / Johannes Brahms




Pues que al parecer, Brahms se peló para su época, porque según veo y siento, sus Danzas Húngaras eran tan bailables y estaban llenas de una euforia poco convencional para esa época. La más conocida de todas, la Número 5, la bailé en kinder vestida de gitana, con panderetita y todo lo demás. Aunque no lo crean, esta melodía también ha sido muy versionada, según dicen, Brahms la escribió originalmente para piano y luego fue orquestada, pero, claro, la versión para violín de David Garret es de las más felices que hay, y luego está la versión con bandoneón de Martynas que es una alegría para el corazón... Pero, si me dejan escoger, me sigue alegrando más, mucho más, la versión orquestada. 



8. Walk Like a Man / The Four Seasons en versión Heart and Souls + Robert Downey Jr.



oo woo-oo-oo oo woo-oo-oo (wop wop wop wop) oo woo-oo-oo oo woo-oo-oo

Y resulta que, ajá, Los Four Seasons tienen demasiadas canciones felices como Sherry, Big Girls Don't Cry, Can't Take my Eyes of You... Y la que nos compete en esta ocasión: Walk Like a Man. Digamos que la canción de por sí ya es muy feliz, pero si ustedes le agregan el toque de que Robert Downey Jr. la cante y baile en la escena de una película; pasa a ser el colmo del júbilo y regocijo. Bailemos...


9. Tubthumping / Chumbawamba 



He drinks a whisky drink, he drinks a vodka drink, he drinks a lager drink, he drinks a cider drink... He sings the songs that remind him of the good times, he sings the songs that remind him of the better times.

Esta canción la bailamos, la gritamos, la saltamos, nos la golpeamos tantas veces y tantas noches en las fiestas y reuniones en mis primeros años en Apex. Una época feliz, sí, cuando todos rondábamos las mismas edades y compartíamos pensamientos, gustos y sueños. Tubthumping era el himno de aquellos días y cuando comenzaban las primeras notas y palabras "we'll be singing..." y eso, la mara enloquecía, alzaba sus vasos y botellas. Y la euforia se apoderaba de los cuerpos. Alguna vez salió más de alguno golpeado. En otra fiesta hubo una mesa quebrada. ya no hacen a la gente ni a las canciones así. You're never going to keep me down. NEVER, dije. 


10. Shiny Happy People / REM


Everyone around, love them, love them, put it in your hands, take it, take it... There's no time to cry.

"Esta historia trata de andar pasaditos los veinte, creerse la dueña del mundo, la verdad absoluta, la noche, el futuro, y los pocos amigos que uno tiene. Trata del descubrimiento de uno mismo junto a otros que descubrían lo mismo, o se creían que estaba descubriendo lo mismo o vayan a saber. Se trata de semanas largas con sus noches más largas todavía, cuando el alcohol no era suficiente, mucho menos las cosas que contar y compartir con la gente que te llenaba la vida de eso... Vida. Y trata del viento y sentirte tan libre que más libertad no era posible y de salir y caminar y hablar y emborracharte hasta llorar o morirte de la risa o las dos cosas al mismo tiempo. Trata de las preguntas que uno se hace a esa edad, de lo que se trata de entender, que no era lo mismo que se trataba de creer. Y las miradas de los que crecían y creían con vos. Y los amaneceres de año nuevo, de navidad, de los cumpleaños y tener cualquier excusa para celebrar o no. Y ser tan libre. De eso trata. De repente las canciones vuelven a sonar y los recuerdos se llenan de verdadera shiny happy people bailando descalza en una calle equis o un parque equis o la colonia equis en donde vivías."

(Para el post original, podeís ir aquí)

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Para el playlist en Spotify:


No encontré por ningún lado Shiny-Shiny ni Lights Out, se las debo.

Y eso es todo. Iba agregar Need You Tonight de INXS, The Beds Are Burning de Midnight Oil, How Do You Do de Roxette, Feeling Good de Nina Simone, pero tal vez dan para una segunda parte de este post. Solo quiero aclarar que las canciones no están en ningún orden específico de preferencia, las fui poniendo tal cual las fui recordando. Tal vez sí la de Barry White sea la número uno de mi lista. Pero no estoy segura, podría ser la de Chumbawamba o la de REM. Quién sabe.