miércoles, 24 de abril de 2013

Te quiero dar el mar.
















Te quiero dar el mar y no.
Su silencio interminable.
Su lengua de espuma
precipitándose en la arena.
Las huellas quedando
irremediablemente perdidas
para siempre...
Su olor incalculable de historias
que han ido callando sus pasados.
Te quiero dar el mar y no.
Sus nubes aburridas de tanto verano.
Sus lluvias cansadas de ser tan grices.
Sus cielos dramáticos y ciegos
gritando tanto amanecer
que nadie quiso ver.
Quiero darte el mar.
Y no.
Sus caracoles diminutos
dejando un rastro en la playa,
sus pájaros volando y pasando de largo,
tan largo y sin vernos, tan lejos su vuelo,
tan profundo su aliento, tan lejano y fugaz.
Osado y pretérito.
Siempre pasando, el mar.
Y no, quedando en calma.
En silencio. Callado.
Te quiero dar el mar y no.
No puedo.

lunes, 15 de abril de 2013

Las hadas no existen, pero las princesas sí.


















Para la @kolondrina

Vas a querer tirar la toalla,
vas a querer colgar los guantes,
vas a querer que algunos días sean más grices que los otros
y que ni te voltee a ver,
porque a veces vas a querer que no te quiera
y todas esas cosas cursis del matrimonio,
porque a veces vas a querer ser solo vos
e irte por el mundo y por tus sueños
y vas a querer que la vida sea más ancha
más amplia, más clara...

porque a veces no vas a tener ganas de ser feliz,
ni de llevar a cabo al cuento de hadas...

porque las hadas no existen

y sin querer vas a llorar dos o tres lágrimas de princesa,
porque, las hadas no existen, pero las princesas, sí.

y vas a seguir
y vas a tejer la vida que querrás,

y vas a mirar atrás para darte cuenta
de que nada es como te lo habías imaginado...

si no que mil veces mejor.



* Ilustración Del libro Princesas Olvidadas o Desconocidas
Philippe Lechermeier y Rébecca Dautremer